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Cuando somos padres

Cuando somos padres sentimos que Dios nos da un pedacito de cielo
y cuando somos abuelos sentimos que nos da un nuevo sol para iluminarlo

 

Para estar mañana en el recuerdo de tus hijos



Muchas veces nos olvidamos de las cosas mas importantes para nuestros hijos.
Creo que todo padre o madre quiere lo mejor para sus hijos y pensamos en darles todo,
pero se nos olvida que lo más importante para un hijo es el tiempo que el papá o la mamá le dedican,
es lo más importante dedicarles tiempo de calidad.

Para estar mañana en el recuerdo de tus hijos 
debes estar presente hoy en sus vidas.




¿Padre bueno o buen padre?




¿Padre bueno o buen padre?

Padres buenos hay muchos; buenos padres, hay pocos. No es difícil ser un padre bueno; en cambio, no hay nada más difícil que ser un buen padre. Un corazón blando basta para ser un padre bueno, pero la voluntad más firme y la cabeza más clara, son todavía poco para hacer un buen padre.

El buen padre dice Sí cuando es Sí y No cuando es No...

El padre bueno sólo sabe decir sí...

El padre bueno hace de su niño un pequeño Dios y acaba en un pequeño demonio. El buen padre no hace ídolos...vive la presencia del Único Dios.

El padre bueno encoge la imaginación del hijo con juguetes del bazar. El buen padre echa a volar la fantasía del hijo dejándole crear un aeroplano con dos maderas viejas...

El padre bueno ayuda la voluntad del hijo ahorrándole esfuerzos y responsabilidades. El buen padre templa el carácter de su hijo llevándolo por el camino del trabajo y del esfuerzo. Y así, el padre bueno llega a viejo decepcionado y tardíamente arrepentido, mientras que el buen padre crece en años respetado, querido y es, a la larga, comprendido.



Darle mucho amor a los hijos






No te preocupes tanto por las cosas materiales que quieras darle a tus hijos...Preocúpate más en disfrutar de tus hijos en cada etapa de su vida, ayudándolo, motivándolo en cada proyecto por más pequeno que sea, para tus hijos es de mucha importancia que sus padres lo alienten en cada paso para lograr su meta...
Dile a tus hijos cuánto los amas, abrázalos, diles que tan importante son para tí...


Tu no eres el verdadero hijo de tu papá





Una vez escuché a un grupo de niños que se estaban burlando de un niño de la escuela que era hijo adoptivo.

Le dijeron a él,”Tu no eres el verdadero hijo de tu papá.”

El se aguantó lo más que pudo, pero al final les contestó,”Lo único que les puedo decir es que mi padre me escogió a mí, pero sus padres no pudieron hacer otra cosa que aceptarlos a ustedes.”



Te amo desde que salió positivo




Te amo desde que salió positiva la prueba de embarazo...
 te amé más cuando escuché los latidos de tu corazón por primera vez.
 Te Amé desde el mismo minuto que naciste
 y cuando tomaste mi mano supe que daría mi vida por ti.

Padre no es el que engendra


Padre no es el que engendra sino el que cria, cuida, proteje, educa y ama como hij@ suyo.



ANECDOTA PARA REFLEXIONAR



La noche había caído ya. Sin embargo, un pequeño hacía grandes esfuerzos por no quedarse dormido; el motivo bien valía la pena: estaba esperando a su papá.

Los traviesos ojos iban cayendo pesadamente, cuando se abrió la puerta; el niño se

incorporó como impulsado por un resorte, y soltó la pregunta que lo tenía tan inquieto:


-Papi, ¿cuánto ganas por hora? –dijo con ojos muy abiertos.

El padre, molesto y cansado, fue tajante en su respuesta:

-Mira hijo, eso ni siquiera tu madre lo sabe, no me molestes y vuelve a dormir, que ya es muy tarde.

-Si papi, sólo dime, ¿cuánto te pagan por una hora de trabajo? –reiteró suplicante el niño.

Contrariado, el padre apenas abrió la boca para decir:

$8 dólares.

-Papi, ¿me podrías prestar 4 dólares?

–preguntó el pequeño.

El padre se enfureció, tomó al pequeño del brazo y en tono brusco le dijo:

-Así es que para eso querías saber cuánto gano, ¿no?. Vete a dormir y no sigas fastidiando, muchacho....

El niño se alejó tímidamente y el padre, al meditar lo sucedido, comenzó a sentirse culpable: "Tal vez necesita algo", pensó, y queriendo descargar su conciencia se asomó al cuarto de su hijo y con voz suave le preguntó:

-¿Duermes hijo?

-Dime papi, respondió él entre sueños.

-Aquí tienes el dinero que me pediste.

-Gracias papi –susurró el niño mientras metía su manita debajo de la almohada, de donde sacó unos billetes arrugados-. ¡Ya completé! –gritó jubiloso-.

Tengo, 8 dólares..., ahora papá:

¿ME PODRÍAS VENDER UNA HORA DE TU TIEMPO?